sábado, 27 de septiembre de 2014
Potencial
viernes, 26 de septiembre de 2014
Momento de lágrimas
martes, 4 de febrero de 2014
El último puente levadizo
sábado, 25 de enero de 2014
Esto también pasará
viernes, 22 de noviembre de 2013
La inseguridad es una sensación
Una sensación que te toca de vez
en cuando. Algunos tienen la suerte de que sea 1 vez cada uno o dos años, o más
quizás. Otros tienen la mala racha de que les toque varias veces en un mismo
año. Otros la sufren por sus personas cercanas, a los que esta sensación los
abraza y repercute en su familia. Hoy es una sensación que difícilmente no se
conozca en carne propia. Creo que nadie puede decir en la actualidad que no
probó de su gusto. Amargo, por cierto.miércoles, 1 de diciembre de 2010
TAMSE y los colectiveros del demonio

El trasporte público. ¡Qué tema! Soy usuaria regular de la tan valorada y prestigiosa empresa Transporte Automotor Municipal Sociedad del Estado, más conocida como TAMSE. Tomo cada día la línea transversal por cuestiones económicas, ya que si bien tengo otras posibilidades pero son bastante caras, y más con el aumento que comenzó a regir desde hoy para el transporte interurbano. Entonces, mi situación, como la de mucha gente, hace que elija o deba elegir forzosamente el transporte público de Córdoba.
Es de generalizado conocimiento, y padecimiento, la brutalidad con las que conducen hoy en día los choferes de la ciudad. Cada dos por tres escucho quejas o debo realizarlas porque nos llevan como “ganado”, o porque viajamos en una “lata de sardinas” comprimida. Pero bueno, ya estamos acostumbrados. No podemos hacer nada. Sólo aceptar y pagar cuando nos dicen que nos aumentan el cospel para solventar el servicio, o para realizar mejor, para incorporar unidades.
Mentira! Primero, ya no usaría la palabra servicio para hablar del “servicio de trasporte”. Este término me hace pensar en cuestiones positivas, lo asocio con la palabra servicial, y por ende con confort. Nada de eso hay en el trasporte de Córdoba. Más bien diría “prestación” de transporte. Chau servicio. Es algo “prestado” –no regalado por lo pagamos, y cada vez más caro-, algo que se da porque ya no sirve, algo que casi se desecha, algo que ya no es necesario y que se brinda para que no moleste –en este caso para que los usuarios no molesten-. Es decir, es un desastre la situación que día a día vivimos los usuarios de la prestada transportación en el formula uno gigante que corre por la ciudad.
Aclarado que no es un servicio, habría que decir que las mejoras en la prestación no se ven todavía, ¿no? Están cobrando más caro el boleto, quieren otro aumento y la calidad del trasporte es la misma. Parece que en nuestra sociedad a todo hay que pagarlo por adelantado, como a los medidores de agua que se cobran desde junio-julio en la boleta de Aguas Cordobesas, pero que todavía no han sido colocados. Agregado a que se viene otro aumento y nosotros seguimos tomando agua con un gusto y un olor horrible! Más potable imposible! Para las empresas, ¿no? Porque para los consumidores-usuarios el negocio no cierra. Por ningún lado.
Volviendo al mal servicio. Lo voy a ejemplificar. Línea T1. Frecuencia: 1 HORA. Días de funcionamiento: LUNES A VIERNES hasta las 9 de la noche; SÁBADOS medio día; domingos no, gracias. Más allá de esto. Como nadie suele esperarlo por su tan amplia frecuencia, el colectivo suele ir con poca gente –los pobres que lo necesitan-, lo que al parecer genera cierta excitación en los choferes, porque realizan una carrera contra reloj hasta Ciudad Universitaria. Agarran los baches –oootro temaaaa para Giacomino y Schiaretti -, las lomadas, badenes o lo que sea como vienen: al mango. Los pasajeros a las zangoloteadas, golpes y saltos, atrás, en el fórmula uno.
También hay choferes que toman al colectivo como si fuera su auto particular. Es el caso de uno de ellos, del T1, que está en el horario siesta-tarde. Como su mujer –novia, amante, pareja o lo que sea- trabaja en una de las calles de su recorrido, él suele pasarla a buscar, ir a dos por hora para charlar y besuquearse con ella. Para en la esquina de dos transitadas calles para barajarla, aunque no haya parada ahí, y por más que se coma los bocinazos de los de atrás. Hay sin ir más lejos, paró para recibir un paquete de ella y un beso para continuar con su trabajo. Otras veces, cuando no es la mujer, es la parada en el kiosco para comparar algo, casi en pleno centro! Ni que fuera tu auto! No te hagas drama, los que tomamos el colectivo y tenemos que cumplir horarios te hacemos la gamba, manejalo vos!
Siguiendo con el descargo. Ciudad Universitaria, T1 único colectivo que desde mi barrio llega hasta allá. Facultad, salida. Tengo que esperarlo, o ir hasta el centro. Varias veces lo esperé y NO PASÓ NUNCA! Ni si quiera a la hora. (Bueno, me olvidaba, los colectivos suelen romperse con mucha frecuencia, y por ende por ahí la espera es de dos horas o más. Parece que en esta línea sólo hay 3 coches disponibles. Imagínense el “servicio”.) De ahí la falta de pasajeros, la falta de rentabilidad de la línea: nunca pasa! Y cuando alguna “pobre” persona necesita de este transporte lo espera en Ciudad Universitaria, y ahí otro problema: cuando pasa, sigue de largo, NO PARA. Tan acostumbrados están los choferes a no recoger a nadie en la zona que ni se fijan si alguien los espera, por lo tanto dejan a las personas con el brazo levantando, esperando, y pasan a toda velocidad, despeinando pelucas y volando vestidos.
En resumen, más allá de mi ejemplificación con lo que vivo cada día con TAMSE –que pronto deberá dar ante la justicia por las rendiciones adeudadas-, hoy el “servicio” de transporte es un desastre, y los colectiveros andan como endemoniados por las calles de la ciudad. Ya a nadie le importa el usuario, mientras pague, y siga pagando, sin quejarse todos los aumentos que se vienen. Pero siempre para mejorar el servicio, claro; y para hacer felices a los choferes que andan juntando margaritas durante el recorrido, con el arco iris de fondo, o con los besos de su amada como compañía.
Cuestiones para ver:
http://www.lavoz.com.ar/noticias/politica/tamse-adeuda-rendiciones-por-615-millones
martes, 16 de noviembre de 2010
Estudiantes de pie
La protesta de los estudiantes secundarios de Córdoba tuvo inició el 29 de septiembre con la toma del Colegio Jerónimo Luis de Cabrera, al cual se le fueron sumando otras instituciones educativas como el IPEM 270 “General Manuel Belgrano”, IPEM 138 “Julio Argentino Roca”, el Instituto Educativo Córdoba (IEC), Instituto Superior de Comercio “Manuel Belgrano” y el Colegio Normal Alejandro Carbó. En consonancia, otras escuelas no tuvieron clases y permanecieron en asambleas generales y permanentes.
Pero el reclamo estudiantil había comenzado ya en Buenos Aires, con la toma de aproximadamente 30 colegios de Capital federal, con una duración de unos 40 días, donde se buscaba lograr fundamentalmente refacciones edilicias y aumento de inversión. Aquí en Córdoba la protesta empezó por el mismo motivo, pero no el único, ya que también se sumó el rechazo a las leyes de educación que se vienen promoviendo desde la provincia y la nación. Es decir, las acciones de los estudiantes cordobeses se fundamentaron en tres cuestiones básicas: primero, el rechazo al proyecto de Ley de Educación Provincial y la petición de un proceso participativo y democrático para la elaboración de un nuevo proyecto de ley que abarque los intereses y voluntades de la comunidad educativa; segundo, el aumento de presupuesto para instituciones educativas en general, de manera que satisfagan las exigencias en materia edilicia, sanitaria, de calidad educativa y salarial (la agrupación de estudiantes “Secundarios Arriba” aseguró que la infraestructura de los colegios “no es ni siquiera suficiente para el dictado de clases y menos para la permanencia de los alumnos en las instituciones”); tercero, la demanda de anulación de la Ley Superior de Educación (ley nacional) y el inicio de un proceso participativo y democrático para la elaboración de una nueva ley. Por supuesto, a estas cuestiones macro, cada institución educativa fue sumando propuestas y reclamos propios.
A medida que fue pasando el tiempo, más escuelas e incluso facultades y terciarios se fueron sumando a la lucha. Así también se tomó, en Ciudad Universitaria, la Facultad de Filosofía y Humanidades, Casa Verde, los pabellones Francia y España, y la Escuela de Trabajo Social; y, en Ciudad de las Artes, la Escuela de Artes Lino Spilimbergo, de Bellas Artes Figueroa Alcorta y de Teatro Roberto Arlt. Pero el apoyo hacia los estudiantes secundarios que iniciaron el proceso no sólo quedó allí, sino que también recibieron aliento de profesores, padres, agrupaciones políticas, y demás asociaciones civiles. Por otra parte, desde el Ministerio de Educación se intentó llegar a un acuerdo para desarticular y frenar la protesta estudiantil que cada vez se estaba haciendo más extensiva. Luego de varias reuniones entre el ministro de educación Walter Grahovac y los representantes de los distintos colegios, en el que nadie parecía conforme con las promesas de mejores edilicias, se logró llegar a un acuerdo. Progresivamente fueron levantándose las tomas e reiniciando el dictado de clases, bajo la presión ejercida por la disposición de colocar faltas masivas en caso de que las mismas continuaran.
Pero más allá de las promesas de refacciones, el movimiento estudiantil siguió luchando por las reivindicaciones con respecto a las leyes de educación, principalmente la provincial ya que el proyecto de Reforma de la ley 8113 está próximo a entrar al Senado para ser aprobado. En este marco se vienen realizando talleres culturales, clases públicas, discusión de la Ley en las aulas, marchas, radios abiertas, equipos de contra-información, así como otras actividades. Entre ella está la marcha que se llevó a cabo el día 21 de octubre para manifestarse en contra de la aprobación de una ley de educación que va en contra de la comunidad educativa así como de la sociedad en general. "Exigimos se nos dé el tiempo suficiente para discutir profunda y seriamente un nuevo proyecto de ley que no responda a los intereses de las empresas y la Iglesia católica", señaló un comunicado de la Asamblea Interestudiantil. La concentración en Colón y General Paz a las 17 horas estaba convocada por los estudiantes desde hacía una semana atrás. Debido al asesinato del joven militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, sucedido en una protesta de los trabajadores ferroviarios en Buenos Aires, un día antes de la misma, a ésta también se sumaron partidos, agrupaciones políticas y gremios, entre los que destacaron la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (Adiuc). Asistieron también padres y docentes de las distintas instituciones educativas, y se calcula que unas 12 mil personas participaron de la manifestación (según datos de la organización estudiantil “No Pasarán”). La misma se dirigió a Casa de Gobierno, dónde se realizó un acto, pero no sin antes detenerse frente al edificio de la Policía Federal para repudiar el accionar policial en los actos ocurridos en la capital nacional.













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